Cartas del año 2.010

 

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116 Carta

Domingo, 8 de septiembre de 2.013

A ti, que tienes demasiado interés por el dinero que no tienes:

Suele ocurrir, que el que no tiene dinero, ¡lo quiere!, y lo quiere, lo desea, a toda costa, sin importarle qué hacer para conseguirlo tener; y eso no es así, ¡no puede ser así!, hay que tener un fin, una moral, una ética, ¡un Dios! ¿Y qué dijo Dios, Jesús, sobre el dinero?; dijo que no se pueden tener dos señores a la vez, o Dios o el dinero. Así que ve pensando en esto y sigue leyendo.

Cuando el dinero ocupa el lugar de Dios, te va a dejar KO, porque el dinero no es una persona, no tiene sentimientos, el dinero lo usan algunos para dominar conciencias, para tener amigos, aplausos; y creen que incluso compra el cariño, ¡y no!, el dinero no hace nada de esto, son las personas las que deciden ser tus amigos, si quieren; y quererte por tu dinero, me parece a mí que es venderse, y nadie es una cosa para ser comprada, sino que todos somos personas para ser admiradas y estimadas.

Sí que es de admirar la persona que, con inteligencia, trabajo y tesón, con la ayuda de Dios, gana dinero y hace cosas buenas para los demás, como el crear empleo, pero tener dinero con manos sucias, abandonando a Dios, la fe, la moral, la ética, eso no va a terminar bien, y la vida de una persona, no es sólo de 50 años, sino que sigue y termina mucho después, pero las personas de 80 y 90 años, ¿sabes tú lo que hacen?; ¡cuántas terminan solas!, y eso que a los 50 fueron admiradas, aplaudidas, imitadas.

No voy a decirte ahora que es mejor ser pobre o miserable, ¡que no!, porque en la extrema pobreza o en la clase media, también, al igual que los ricos, tienen que ganarse el respeto de los demás, por sus obras buenas. Que no está pasado de moda ser bueno, ¡al contrario!, es el estilo perfecto para tener el respeto a los 20, a los 50 y a los 100 años.

No hay tampoco que hacerle un trono ni al dinero, ni a la pobreza, porque hay pobres que lo son porque no trabajan con tesón, hay quien no sabe hacer negocios, si no es con trampas o traiciones; ¡ya sabéis la vida del traidor Judas Iscariote!, como sabéis la vida del rico Lázaro y sus hermanas Marta y María. Entonces, ¿es el dinero un regulador del honor?; no, tampoco lo es el aspecto físico, ni ser hijo de…; gracias a Dios, cada uno se gana su propio honor y respeto; y te pregunto, ¿qué tal te va con ello? ¿Trabajas bien para tener dinero y cubrir tus necesidades?; ¿ayudas a la familia, si puedes?... Empieza con esto y sigue, ora y confía tu labor a Dios, y Él, por su santo poder, hará que recibas, por tu trabajo y el contenido de tu corazón, lo que te irá mejor para tu santidad; ¿será por eso que pocos santos son ricos, porque el dinero los perdería?; mejor prepara tu corazón con la oración y deja que la doctrina de Dios habite en él, y sintiendo que tienes que servir, trabaja y sirve a los demás, pensando más que en ser rico, en ser fiel servidor de Cristo que pidió que ayudarás a los demás, en todo, también en tu capacidad de hacer negocios, de crear puestos de trabajo honrados, donde otros puedan trabajar sin sentir lastimado su orgullo humano, por el desprecio del que es el jefe; me gustaría ver empresas donde sus empleados fueran, para ellos, almas, que ayudan a Cristo a llevarlas al Cielo; y se necesita dinero para subsistir, para vivir, para SERVIR. Piensa en ello y no pierdas la paz, porque la abundancia no la traen los números, sino Dios que todo lo ve, y que, al que sabe que si le da dinero, así y todo, será santo, a éste le permite tener, porque lo que Dios quiere, es que nadie se pierda. Entonces, para que Dios te ayude, tienes que amarlo sobre todas las cosas, incluso sobre el dinero, y debes vivir austeramente, ¡santamente!, porque si no estás preparado para ser un santo, Dios no te dará lo que te puede apartar de la santidad. Pocos hay que pueden ser ricos, ¡millonarios!, y además, santos, porque el dinero, si se le sirve como a un dios, corrompe el corazón, destruye las buenas intenciones y cambia las conciencias. Lo mejor es que trabajes, ¡y mucho!, no hay dinero sin trabajo duro. Hay pobres que culpan a Dios de su pobreza, ¡y tampoco es eso!, la riqueza y la pobreza son un complemento a utilizar en este mundo de intercambio de actividades, cosas y talentos.

Me gustaría hablarte más sobre el tema, pero no hay tiempo, tengo que terminar mi carta por hoy, y antes de esto, desearía saber si has aprendido algo bueno al leerme. Tampoco es bueno decir que Dios te va a vestir como a los lirios del campo, porque Dios te ha dado dos manos, un corazón y una inteligencia, que debes usar; los lirios los puedes plantar tú, que no sólo es cosa de Dios, sino que el hombre, la persona puede plantarlos y regarlos, y con eso, ayuda al Creador de Cielos y Tierra a que sus lirios vivan; entonces, haz lo mismo y siémbralos para que otros se vistan.

Con afecto sincero

P. Jesús

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Para quien quiera contestar a la carta, CLICAR AQUÍ,  aunque el P. Jesús no podrá responder a cada uno, sí que pedirá a Dios Padre, en nombre de Jesús por esta persona y sus intenciones. EXPLICACIÓN.


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