Cartas del año 2.010

 

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141 Carta

Domingo, 8 de febrero de 2.015

A ti, que te cuesta tener caridad con los ricos:

Sí, sí, a muchos, en la intimidad de su yo íntimo y personal, los ricos les caen muy mal; pueden tratarlos bien, pero les caen mal. ¿Y, por qué esto? porque los ricos, a algunos, les dan envidias. De los pobres, ¿qué van a tener envidia, algunos de ellos? No, los pobres dan pena, los pobres dan lástima, y uno que es bueno, tiene tendencia a querer ayudarlos. ¡Claro que hay muchos que los desprecian en la cara!, pero hablo de estos que a los ricos no los desprecian en la cara, ni tampoco a los pobres, pero que dentro de su corazón, por los pobres rezan más que por los ricos.

Algunos, a los pobres quieren ayudar, pero tampoco quieren amistad; la amistad la quieren con los ricos, pero a pesar de querer su amistad, no les quieren ayudar, porque tienen envidia de lo terrenal que los ricos poseen, cuando todos sabemos que las riquezas de este mundo, son lo más fácil de perder. Hay tantas malas inversiones, tantos engaños, porque a los ricos los engañan, sí, como a los pobres también. ¿Quién no ha pensado, que si pudiera hacer un negocio con un rico, con un capitalista, seguro que prosperaría?, porque todos se creen inteligentes y listos, sólo que muchos no tienen dinero para demostrar al mundo lo listos e inteligentes que son.

A ti que tienes envidia de los ricos y te cuesta servirlos porque no eres tan rico como ellos, a ti te digo que tienes envidia, y esta envidia amarga tus días, día a día. No puedes pasar sin tener su amistad, la quieres, pero a la vez, los desprecias en tu corazón, porque no sabes realmente lo que es ser cristiano, lo que es la caridad; ves lo físico, lo material, y esto acapara tus pensamientos. A ti no te va bien el trato con los ricos, te amarga la existencia, pero tampoco quieres tener trato con los pobres, porque te deprimen; ¿sabes qué te pasa?, que no vives tu propia vida, sino que te “paseas” por la vida de los demás.

¿Cuántos hay que miran si los demás cumplen con la ley civil y la Ley de Dios, pero no tienen tiempo de hacer examen de conciencia y saber si ELLOS MISMOS cumplen con la Ley de Dios, con la ley civil? Tantos se excusan con el tiempo, pero tienen tiempo de analizar a los demás y se deprimen, porque ellos no pueden hacer casi nada al respecto, sólo pueden dar buen ejemplo, pero como no dedican tiempo a verse, a mirarse y examinarse y mejorar, entonces, esos demás que ve, no mejoran, muchas veces porque él no les da el mejor ejemplo que podría darles. Delante de ellos, se queda callado, en silencio, sólo está allí, quizás como un mueble más, o pasa a la acción de querer ir de protagonista, pero así no son la mejores relaciones entre semejantes, de callar a hablar demasiado; hay que amar a los demás y no verlos ricos o pobres, sino personas que necesitan de ti, y tú ser buen discípulo de Cristo, con un buen carácter, formado por las observaciones de ti mismo bajo la luz de la Ley de Dios y la ley civil. Hay que respetar a los demás, porque Dios lo quiere y la ley civil lo exige.

Nadie puede dar lo mejor de sí, si ve a los otros mal, porque se deprime y sufre. Uno tiene que recordar sus palabras y hechos a los demás, y decir: “mejoraré”, y hacerlo; entonces, no tiene depresión, porque la depresión es por los demás, por esta tristeza que te dan cuando no se portan bien, cuando te hacen daño, cuando no recibes de los demás lo que necesitas, lo que quieres y deseas; pero si en vez de preocuparte de lo que te dan, cambias de actitud y, rezando por ellos, pasas a rezar también por ti, para dar de ti lo mejor, entonces, te lo digo, amigo-a, no tendrás depresión, porque uno, a sí mismo, no se deprime, ya que tiene el control de uno mismo, le deprimen los demás o las circunstancias, pero si sabes sacar lo positivo de lo que te den, si amas lo que tienes y lo cuidas, se duplicará y prosperarás, que esto es lo que te interesa a ti, prosperar tú, ser mejor tú en todos los ámbitos de tu vida; y Dios puede y quiere ayudarte, pero si cuando hablas con Dios, le hablas más de los demás y de lo que hacen mal y de lo que te dañan, que lo puedes hacer, puedes hablar con Dios de esto, es bueno que lo hagas, pero es mejor que dediques más tiempo a lo tuyo, a lo que puedes pedirle a Dios para ti, en esta ayuda que necesitas para mejorar, para no ocuparte tanto de los demás y sí más en ti mismo, para ser feliz en lo que Dios te da, que es lo que dice la Biblia y escrito está después de cada mandamiento, que Dios quiere que cumplas y dice: “Ama a Dios sobre todas las cosas y personas, para que seas feliz en esta tierra que Dios te da”… y así lo lees en cada mandamiento. ¡Amigo-a!, Dios quiere que seas feliz, por esto te ha dado los mandamientos, para que los cumplas tú y que los demás vean que los cumples, y des con ello buen ejemplo.

El domingo que viene, seguiré con el tema. Hoy, ¡un abrazo!, y ánimo, que Dios te Ama.

Con afecto sincero

P. Jesús

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El P. Jesús no podrá contactarte, sí que pedirá a Dios Padre, en nombre de Jesús por tu persona y tus intenciones. EXPLICACIÓN.


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