Cartas del año 2.010

 

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68 Carta

Domingo, 4 de diciembre de 2.011

A ti, que haces tantas cosas por costumbres humanas,

y es normal que las hagas, porque has aprendido tantas cosas por el ejemplo de los demás, y si es un buen ejemplo, te irán bien estas costumbres adquiridas, pero si son mal ejemplo, mejor no las sigas.

Llega un momento en la vida de toda persona, que debe plantearse la libertad, el que es libre y puede hacer con su vida lo que quiera; porque muchos que obran mal haciendo el mal, lo hacen siguiendo las costumbres de los demás, porque no sólo se imita el bien, sino que se imita todo, por eso es deber de cada uno decidir lo que quiere hacer en su vida; decidirlo por sí mismo-a, sabiendo que lo que haga es lo que deja de suyo en este mundo; es por lo que se le juzgará. ¡Tú eres libre!

¡Libre!

Verdaderamente LIBRE. ¡De verdad!

Si no empiezas a asimilar esta realidad tuya, desaprovecharás tu vida, siguiendo lo que hacen muchos por el hecho de seguirlos, de imitarlos, sin saber si es esto lo que quieres hacer, lo que te conviene, o incluso, si puedes mejorarlo. Dios te ha dado la vida, tu vida, para que con ella, con tu vida, hagas una obra maestra, que hagas lo que más quieras y te guste. Estás en este mundo para realizarte como persona, y puedes aspirar a cualquier cosa que pienses hacer, y siendo algo bueno, unido-a a Dios, no te va a faltar la inspiración, el tiempo, los medios, los recursos y la ayuda de quien Dios te acerque para que, ayudándote esa persona, también se ayude a vivir con responsabilidad de que cada uno es importante y necesario. Tú eres importante y necesario. Lo que no necesitas, lo que te carga la cruz con carga falsa y muy pesada, son esas malas costumbres adquiridas por imitación. ¡Tú eres tú!, sé tú, y sé mejor de lo que eres ahora, decide cómo hablarás, cómo te moverás, cómo vestirás y pensarás. Puedes ser una persona nueva y mejor, porque ERES LIBRE, y Dios te ha dado, nos ha dado a todos los hombres, a todas las personas, el sentido común, el raciocinio, el libre albedrío. Tengas la edad que tengas, decide disfrutar de tu vida siendo bueno-a, mejor en obras de caridad; hazlas todas ellas, todas tus obras, para Dios, para Jesús, que es Dios. Dile como el enamorado, la enamorada perfecta: “seré como Tú quieras”, y selo. La vida te va a brindar muchas y nuevas oportunidades. Empieza a escribir el guión de tu vida, decide lo que dirás tú, lo que harás tú, como personaje principal de la misma, de tu propia vida. Tú, sabes bien, que si escribieses un guión, puedes decidir qué hará el personaje ante una situación o un comentario de otro, tú sabes que cuando uno escribe un guión, puede cambiar la historia por un comentario del protagonista, por una acción; pues, antes de hablar, de obrar en tu vida, en tu propia vida, piensa qué dirás tú como personaje para que la obra, el guión vaya por donde tú quieras. Si tú quieres llegar al Cielo, hay ciertas cosas que no puedes decir, ni obrar, ni tan sólo pensar, porque eso hace cambiar la trama, la historia. Si tú quieres salvarte, debes ir a Misa, debes confesarte; si vas a un prostíbulo, no encontrarás buenos amigos-as allí; allí se va a pagar para tener sexo, no se va a encontrar amistad; cada cosa tiene su lugar, y quien gana dinero con su cuerpo, no puede ser que a ti te dé amistad decentemente y sin nada a cambio; porque quien no sabe respetarse a sí mismo-a, si vende su cuerpo, ¿qué no hará contigo?; te traicionará, porque no sabe ni ser fiel a sí mismo-a; ¿cómo va a ser fiel contigo? Las cosas son como son, no te engañes, ni te dejes engañar; si quieres buenos amigos-as, no vayas a un prostíbulo, ve a un lugar donde las personas se esfuercen en servir a los demás, donde la virtud y la pureza sean valoradas, para que se te valore a ti, para que no caigas en manos de malhechores y rufianes. Tú decide, ¡decide!, y aprende a decir NO, muchas veces; no a la impureza, no a la concupiscencia, no a la intolerancia que tienen los que venden su cuerpo, que quieren que todos hagan lo mismo que ellos, se den, se entreguen, y pueden hablar del placer, pero lo que quieren es que caigas tú como ellos-as, porque es más fácil hacer caer a otros-as y así justificarse, que levantarse y reconocer que no se ha obrado bien, que se ha pecado, que se ha ido contra la voluntad de Dios; eso es el pecado, ir contra la voluntad de Dios de no actuar como nos creó, perfectos. Cuando se es imperfecto, se peca. El pecado es una declaración de imperfección.

No imites a los imperfectos, y nadie es perfecto. Imita a Dios, a Jesús, el perfecto, imita a la Virgen María, la llena de gracia, la perfecta por la Gracia de Dios. Deja de hacer algunas cosas que haces y las haces por imitación desde bebé, ya eres adulto, ya eres consciente de que puedes ser tú mismo, esa persona que has meditado ser, que has decidido ser, que puedes ser si escribes tú mismo tu propio guión y te haces actor de tu vida, por amor a Dios, sí, por Él, te vences a ti mismo y a tu inclinación al pecado, por el pecado original en el que todos estáis sellados; y decide libremente, con voluntad, por ganarte el Cielo, qué vas a ser de ahora en adelante, LO QUE QUIERAS SER; hazte una lista de la persona que te gustaría ser, decide y aprende a serlo; no te va a faltar la ayuda de Dios, porque sabes bien que tienes a mano los Sacramentos; ¡úsalos!, y confía en Dios, en Jesús, en el que tiene que ser tu ejemplo, el que en todo hizo la voluntad de Dios Padre, hasta llegar al sacrificio total.

Si tú no sabes o no quieres sacrificarte, vamos mal. En mi próxima carta te hablaré de ello, del sacrificio voluntario; verás que es más fácil sacrificarte cuando sepas porqué y cómo.

Te quiero mucho, cuídate bien esta semana, porque muchos no querrán que te hagas cargo de tu vida, muchos no querrán que seas LIBRE. Acepta que te hallarás con esos y sigue viviendo lo que quieras vivir: ¡A volar!

  Con afecto sincero

P. Jesús

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