Cartas del año 2.010

 

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70 Carta

Domingo, 18 de diciembre de 2.011

A ti, que vas a sacrificarte con alegría.

Saber que uno hace lo correcto, ¡lo que tiene que hacer!, eso te llena de alegría al hacerlo, porque uno es feliz cuando sabe que hace lo que tiene que hacer, lo que es lo mejor para él-ella, para todos.

Muchos quieren ser buenos, y algunos no saben cómo.

También se ha oído por ahí, que uno tiene que hacer lo que le plazca en cada momento, diciendo que deben hacer lo que les salga del corazón, lo que les impulse los sentimientos de ese momento. Y hay quien dice que deben hacer todo lo contrario que no han hecho, para ser así ellos mismos y no seguir lo que otros han impuesto.

Lo que hay que hacer es lo que es natural y bueno, lo que te dignificará con honores, el honor de practicar la verdad, de ser libre, por no hacer nada malo. Que eso es difícil de hacerlo siempre, es más, es imposible, porque basta un simple dolor de cabeza, para no contestar a los demás con respeto, si te atosigan con imprudencias, y cuesta tanto ser prudente, hacer las cosas en su momento.

Quiero que seas feliz, feliz, como lo fue Cristo, que sabiendo que se entregaba por todos, lo hizo, se sacrificó, hasta llegar a la muerte y así poder resucitar, y dar, entregar, una nueva vida, vida de total felicidad y dicha, la del resucitado, porque la resurrección existe, y la vive quien muere, y antes hizo morir sus malos instintos y deseos, para hacer el bien siempre.

La felicidad está en Dios, en Jesús, que resucitó, y que mientras vivió en la tierra, como Jesús, hizo el bien, sólo el bien, llegando a darse a sí mismo para que tú y todos los que lo aceptáis, como el Dios que es, os llenéis de dicha, la dicha de la esperanza, la esperanza de la fe: Jesús, Dios que te Ama, y que se sacrificó por ti, para que como Él, tú, resucites también.

Sacrifícate para que los que te traten, al tratarte tengan paz, viendo cómo vives de obras de fe, haciendo caridad con ellos.

El sacrificio libre y voluntario de renunciar al mal, a lo malo, te dará la alegría cristiana de vivir en la Gracia de Dios, allí donde el Consolador te consuela y te guía hasta que no te halles en la Resurrección.

Si quieres, puedes.

Te deseo la felicidad del que se sacrifica con alegría.

Que tengas una feliz y santa Navidad.

  Con afecto sincero

P. Jesús

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Para quien quiera contestar a la carta, CLICAR AQUÍ,  aunque el P. Jesús no podrá responder a cada uno, sí que pedirá a Dios Padre, en nombre de Jesús por esta persona y sus intenciones. EXPLICACIÓN.


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