Cartas del año 2.010

 

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73 Carta

Domingo, 8 de enero de 2.012

A ti, que quisieras que bautizaran a tu nieta:

Alma bendita, tú que me escribes y me dices:

Mi hija no está casada por la iglesia porque el marido no es católico y además no quiere bautizar a mi nieta. ¿Qué puedo hacer? Ella no quiere ni que le hable de los sacramentos. Ayúdeme Padre, por favor, con sus oraciones. Que Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, lo llene de bendiciones. Saludos.

Siempre han sido tiempos difíciles para la fe para muchos, ahora, hija mía, son tiempos difíciles para ti, necesitarás toda la valentía y la piedad para resistir la invasión de los sin fe. Y no pierdas jamás, ¡jamás!, la confianza en Dios, que siempre, desde el principio de los tiempos, está Dios al lado de los que le aman, ¡tú!; siempre Dios estará a tu lado, junto a ti, y lo importante, lo vital, es que tú no dejes de creer, que tú tengas caridad y paciencia, y tu nieta crecerá y podrás ir, despacito, enseñándole la fe, no con palabras, sino con obras, las obras de esta fe tuya que quieres que tu familia tenga.

Es tiempo de enseñar con el ejemplo.

No se puede obligar a nadie, pero todos pueden ver, y ven las obras de tu fe, tu vida de piedad, siendo coherente con tu religión, y estando muy segura de Dios, de que Dios te Ama. Si tienes esto bien claro, tú te salvarás, y por ti y contigo, tu familia se salvará.

No quieras evangelizar con las palabras, no quieras imponer nada, pero que tu vida, hija mía, sea una vida piadosa, pacífica, de Misa y sacramentos, de tener en tu casa imágenes de Jesús, de la Virgen María, de los ángeles de la guarda, de los santos, como San José. Y cuando sea más mayor, a tu nieta le regalas una medalla de la Virgen Milagrosa.

Quiere mucho a tu familia, no te enfades con tu hija; a estas alturas, cuando ya está casada con un hombre que no es cristiano, cuando no quiere bautizar a su hija, ¡es un poco tarde, para avisarla!; ahora, si callaste, debes de continuar aceptando lo que aceptaste, porque seguramente fuiste a su boda, y te divertiste en ella, aceptaste su manera de vivir la vida, y debes de seguir igual, porque ya lo hiciste, ya colaboraste con ella; si es que fuiste a su boda, si es que participaste en la misma, eso es señal de que estabas de acuerdo, y ahora, si te molestas porque no quieren bautizar a la niña, es demasiado tarde; en tu caso, debes de aguantar, resistir, y luchar no con las palabras, porque por tus hechos, aceptando esta boda diste tu visto bueno, y ahora no van a permitir que cambies de opinión, no lo comprenden; ni yo comprendo que fueras a su boda, si no era una boda religiosa. Si no te importó, en ese momento, que tu hija se casara sin el sacramento del Matrimonio, ¿cómo es que ahora quieres exigir que tu nieta reciba el sacramento del bautismo? Te equivocaste, y tendrás que aceptar las penas de tu error, y tendrás que sufrir de tu mala conciencia, porque permitiste, diste valor, a un casamiento que no era una boda como sacramento.

Para los que me leáis, y aún tenéis tiempo de ser coherentes con vuestra fe, aprended de esta abuela que sufre, y recemos todos por esta familia, y para que ella, dé buen ejemplo y, por la Gracia de Dios, sean una familia cristiana-católica, que Dios todo lo puede, ¡es Dios!

Tú, y todos, cada uno de vosotros, por lo menos, velad por uno mismo, para dar buen fruto, para no ser un fariseo, para vivir la fe con alegría, la de tener el Amor de todo un Dios de bondad, misericordia, y todo el poder del bien está en Él. Pedidle y os dará, rogadle y recibiréis.

Y si has obrado mal alguna vez, ve a confesarte, y déjate consolar por Dios Espíritu Santo. La iglesia te espera, allí está Dios, allí esta Jesús, vivo, ¡Resucitó!

¡Alegría!

¡Vivid la fe!, y veréis que muchos se bautizarán, si os ven alegres de verdad, confiados en el Todopoderoso.

Sed amigos de Jesús, y de su Santa Madre, María. Y disfrutad de la vida, confiando en esas pequeñas cosas que hacen del día a día ¡un gran día!, el hacer siempre el bien, sin mirar a quien.

Muchos se bautizarán si tú estás alegre, si vives feliz, porque la Gracia de Dios puede llenarte, debe llenarte de alegría; tú estás salvado, estás bautizado, y eso es lo importante para ti y para los demás, que tú vivas la fe, y por ti todo va a cambiar, porque tu bautizo vale, vale toda la Sangre de Cristo derramada en la Cruz.

Siempre es tiempo de esperanza.

Confía en Dios y ¡vive la vida!, como Él la vivió, con Caridad.

No sufras por lo que has hecho mal; confiésate, y disfruta de todo lo bueno que puedes hacer a partir de ahora, ¡ya!

  Con afecto sincero

P. Jesús

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