Cartas del año 2.010

 

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91 Carta

Domingo, 29 de julio de 2.012

A ti, que me preguntas mi opinión de si los sacerdotes se deberían casar:

¡Amigos, amigas!, os dije la semana pasada de lo que esta semana os hablaría en mi carta, pero me han escrito sobre el tema de la carta 89, de hace dos semanas, y quiero daros mi más sincera opinión sobre el tema, de lo que pienso sobre si los sacerdotes católicos deberían casarse o no; pero antes añadiré las cartas que me han escrito sobre el tema mismo.

Leámoslo todo con caridad, siendo hermanos en la fe, componentes del Cuerpo Místico de Cristo por el bautismo.

.-Pienso que los sacerdotes deberían casarse, son seres humanos antes que nada, siente, sufren, lloran, ríen por qué no fundar familia? Eso si nada que no sea con su pareja y si se vieren en la necesidad de divorciarse pues hasta ahí, no mas otro matrimonio!

.-Este tema me parece muy interesante q si los sacerdotes se pueden casar? Ps de mi punto católico más q una pregunta debe ser una respuesta a lo frio q somos los católicos con la Santa Biblia nos daríamos cuenta de Pablo. Q dice el q no pueda ser casto y puro o eunuco q se case para q no cometa adulterio. Jesús, el Santo Sacerdote eterno, tampoco se caso y nos dio como ejemplo su pureza y muchos más apóstoles lo fueron castos y puros. En el sacerdocio casarse o no. No es una obligación, es una decisión y un compromiso con Dios no con los hombres. Se puede ser casto y puro? Claro. Q si el cuerpo no pide lo q no se le da.

 

.-Padre, no creo que los sacerdotes deban casarse. La Iglesia somos la familia de los sacerdotes.
Debemos rezar, por ustedes y por las vocaciones sacerdotales y religiosas.
Gracias Padre por ser UN SACERDOTE!!!
DIOS TE BENDIGA HOY Y SIEMPRE!!!

 

.-Hola P. Jesús. Que Dios lo bendiga eternamente por todo el bien que hizo y hace constantemente.
Le ruego que si nuestra hermana en la fe no contesta a su carta 89, que por favor la conteste igual.
Yo estoy CONVENCIDO de que no se deben casar así como también que los conyugues de un matrimonio deben ayudarse mutuamente para la santidad.
He tenido varias discusiones con personas pero mis argumentos creo yo son más bien espirituales, cosa que la gente atea o que no conoce al menos un poco la fe cristiana le cuesta aceptar.
Decididamente me gustaría mucho poder dar sus argumentos que siempre son con tanto amor aunque no agrade mucho la respuesta.

Os he dicho que os contestaría con sinceridad a lo que yo pienso personalmente, y eso me dispongo a hacer ahora mismo, yo creo que el Papa es quien decide sobre el asunto, sobre el tema, y como buen soldado de Dios, yo acató las ordenes del que tiene las llaves del Cielo. Personalmente pido y quiero de los sacerdotes, ¡SANTIDAD!, y la santidad es acatar las órdenes del Santo Padre, no de los obispos que no están en comunión con el Papa, sino con los que tiene fe y creen que el Papa es INFALIBLE EN MATERIA DOCTRINAL. Nunca me ha preocupado este tema, porque me hice sacerdote para ser sacerdote, no a tiempo parcial, sino a tiempo TOTAL, y os quiero tanto a todos los bautizados, a mis feligreses, que no necesito amoríos ni amores, porque mi destino es cumplir la voluntad del Padre y creo firmemente en la Salvación que viene de Dios Hijo. ¡No me importa absolutamente nada más que cumplir con la voluntad de Dios y la autoridad del Papa!, en serio. Yo no paso noches en vela pensando en algunas cosas que debería o no hacer la Iglesia, yo comprendo que la Iglesia está llena de viciados y vicios, como lo está el mundo, y que hay que rezar, ¡orar!, luchando por la salvación de todo el mundo. Este es mi deber, y por lo demás dejo hacer al Papa. Eso sí, encuentro una pérdida de tiempo la lucha que llevan algunos sacerdotes para poder casarse, tiempo que pierden en sus cosas, que ya sabían cuando estudiaban para sacerdotes, como eran, sinó que hubieran estudiado para diáconos; se podrían casar y tendrían un sueldo, y una esposa e hijos, si quisieran. Todos los sacerdotes saben que no han sido, ¡ni uno!, engañado, que cuando decidieron seguir su supuesta vocación sacerdotal, era para servir en exclusiva al rebaño de Dios, ¡al pueblo elegido!, nadie les engañó. Y si quieren casarse, ¿será que ya tienen mujer?, porque no pusieron objeciones cuando recibieron el sacramento sacerdotal, y sabían que tenían abstinencia total. Me llama la atención que no son los seminaristas quienes piden boda, sino los sacerdotes de parroquia. ¿Será que se queman al conocer a alguien determinado?, porque decidieron libremente recibir el sacramento sacerdotal sabiendo que no se podrían casar, y lo aceptaron sin rechistar. Es como los cónyuges que hacen adulterio y piden luego el divorcio, pero cuando se casan lo hacen convencidos de que es para siempre, incluso invierten juntos en un lugar donde vivir. ¿No será que se piden estas cosas, como la boda para los sacerdotes y el divorcio para los esposos, cuando ya hay otra persona que acapara el amor que pertenece a la Iglesia, en los sacerdotes, y a la esposa e hijos, en los esposos?; ¿no es más bien el quemarse, que el amor como vocación?, porque de ser amor como vocación, ¿cómo es que aceptaron ser sacerdotes y no diáconos? ¿Cómo es que los esposos se casaron uniendo sus cuerpos y sus capitales en una promesa de amor y cuidados ¡hasta que la muerte los separe!?... ¿Será la pasión más que el amor lo que pide en algunos sacerdotes un cambio de celibato a casados?... Y, ¿tendría el Papa que cambiar las normas actuales, por la pasión fogosa?, ya que la persona que me comenta las palabras de San Pablo de que quien se queme, se case. El sacramento sacerdotal, tiene sello de Dios que ayuda a llevar a cabo y con éxito lo que debe hacer, y si no puede hacerlo, si en verdad se ha enamorado de una mujer, habiéndose equivocado de vocación, puede pedir dispensa y casarse; nadie, ¡ni el Papa!, les obliga a ir contra ellos mismos. ¿Qué quieren entonces algunos sacerdotes?. Los sacerdotes cobran poco; no podría vivir una familia numerosa con su sueldo; ¿qué pasaría luego?, ¿algunos tendrían que cobrar más que otros?; ¿para irse a confesar o a comulgar, se tendría que pagar cuota?; porque puestos a pedir, se pueden pedir ¡tantas cosas!... Yo no me imagino a un Cura de Ars casado, ni a un Padre Pio… ¡Dios quiere santos!, y la santidad difícilmente se gana trabajando a horario, sino que la santidad es siempre a horario completo: día y noche pendiente de la vocación. Así lo hacen los esposos, día y noche pendientes el uno del otro y de su prole. Y así lo hacen muuuuuchos sacerdotes, que día y noche se ocupan de su vocación y consagración total y exclusiva a Dios, para el bien de las almas. Yo no sé si funcionaría bien el que un sacerdote casado confesara; ¿podría su mujer tener celos de la mujer que pasa largas horas en confesión por necesidad de su alma?, ¿sabría el sacerdote callar las confesiones ante las preguntas de la esposa?; no todas las esposas son iguales, algunas hay de chismosas y todas son celosas, ¡todas! Acabo el tema; como al principio del mismo, y repito y digo: sobre si los sacerdotes tendrían que casarse, mi opinión firme es que lo que el Santo Padre diga y decida, por mí, está y estará bien. No tengo ningún problema con este tema, porque mis días y mis noches son para Dios, para recibir de continuo la bendición del Padre. ¿Es duro?, piensas tú, y yo te contesto con mi pregunta a ti: ¿es duro cumplir tú, si eres soltero-a, el no fornicar, y si eres casado-a, el no hacer adulterio y amar a tu cónyuge como el primer día o más?... Yo no he visto en toda mi vida, una vida sin sufrimiento, sin lucha para la santidad. Si alguien espera esto de si mismo o los demás, está muy equivocado-a, porque en la vida, para que haya obras de caridad, hay que amar a Dios sobre todas las cosas y personas, y sufriendo por la inclinación que hay al pecado, los pecadores pequen poco, lo menos posible, y reciban el perdón de Dios por las palabras del buen sacerdote, que olvidándose de sí mismo, cada día se pone al confesonario y espera a los que necesitan de la práctica de  su vocación para unirse con Dios, siempre que les haga falta. En esta vida sólo estamos de paso, ¡en serio!, ¡no os engaño!, y necesitan los feligreses del sacerdote, y todas las personas necesitan del sacerdote para ser ayudados y salvados. La vocación sacerdotal va más allá de celebrar una Misa diaria, es mucho más que lo que muchos sacerdotes dan a la Iglesia; para mí, un sacerdote es un ¡santo!, tiene que serlo, y hay que ayudarle a serlo, y vosotros podéis ayudar a los sacerdotes; ¿cómo?, pidiéndoles que os confiesen, que recen por vosotros, que ayuden a vuestro vecino enfermo, a al huérfano de padres, al abandonado por el divorcio de sus progenitores, que hay muchos de estos niños huérfanos, pero claro, hay el problema de los sacerdotes pederastas, ¡qué malos son!, ¡ellos irán todos al Infierno!, doy fe, por mi fe, la fe Católica, Apostólica y Romana. Y si algún sacerdote quiere casarse, que deje el sacerdocio y se case; ¿quién se lo impide?, ¿su paga y su trabajo de sólo la Misa diaria?... No se puede tener todo, y sobran zánganos en todos lados, hay que ser activos y trabajar mucho para ofrecer a Dios la labor diaria como regalo de amor al Padre que nos creó, ¡que nos dio la vida! Yo no me casaría y soy sacerdote, no creo que sea bueno para la vocación compartir mi Amor a Dios y a todos sin discriminación, con una esposa caprichosa, por muy buena que sea. Los esposos tienen que dedicarse tiempo uno al otro, y el sacerdocio no es un trabajo social, como ser banquero, por ejemplo, sino que una vocación, es una acción que no se acaba pasada la jornada, como la del padre, como la del religioso; las vocaciones son algo más que trabajo laboral; un diácono es un seglar, casado o soltero, que ayuda al sacerdote, ¡que tiene tanto trabajo ayudando a Dios a salvar almas, que no puede ocuparse de las facturas, de los archivos y de algunos actos propios al diácono, tal y como estableció la Iglesia en sus primeros tiempos. Sinceramente, no veo problema en que la Iglesia siga como hoy, en seguir al Papa, y si el Santo Padre cambiara de opinión y dejase casar a los sacerdotes que lo quisieran, no tendría yo ningún problema; seguiría soltero y entregado totalmente a Dios y a VOSOTROS, por Amor. Esta es mi sincera opinión. No la escondo, la doy a la luz, para que sea luz y reconforte los corazones, algunos llenos de sentimentalismos adquiridos por los dichos populares, porque os lo digo, se puede vivir, y vivir bien siendo castos, siendo puros y vírgenes; es más, os comento que es menos necesario el sexo que el cariño, y yo, personalmente, cariño tengo, de una buena madre y de un maravilloso padre que está en el Cielo; tengo hermanos y hermanas en la fe, y muchas almas a las que amo con amor distinto al amor, que amo por caridad, porque hay muchos de vosotros, que me llegáis dentro, que os llevo muy dentro de mí, por vuestra sincera y verdadera vocación a la santidad, por vuestras buenas obras de piedad y tantas obras de misericordia. ¡Hay algunos de vosotros que me tenéis robado el corazón!; vuestras palabras que me escribís o me decís, unidas a vuestros hechos que sé bien, me llenan plenamente,  no necesito de mujer ni de hijos, porque REALMENTE Y VERDADERAMENTE TENGO VOCACIÓN SACERDOTAL, no necesito casarme para realizarme; me realizo amándoos como a mí mismo. Y Dios Padre es testigo de que lo que digo lo ha comprobado, de que es cierto y da testimonio de mí. Os doy mi bendición en el día de hoy, domingo 29 de julio de 2012, para que los que dudan, no duden, para los que estén perdidos, encuentren el camino que es Cristo.

Hoy es de estos días que no terminaría mi carta, porque siento que necesitáis de muchas palabras para comprender el tema, pero hay algo que es de fe, y es que hay que obedecer al Papa, y es bueno que empecéis a aplicarlo, porque vendrán tiempos muy duros para la fe de la Iglesia. Sí, más que los de ahora, por eso, dejaros de democracias dentro de la Iglesia católica, que no está hecha para la democracia, que es una mera manera de vivir en la sociedad terrena, y la Iglesia no está instituída para esta vida, sino para llevarte a la Buena Vida, la que viene después de ésta, y existe, también para los sacerdotes, que parece que lo olvidan. Ah, ahora me he imaginado a un joven sacerdote, guapo, y todas las fans de él yendo a la Iglesia a “pescarlo”, haciendo escándalo y gritos, porque muchas mujeres piadosas irían a la caza del sacerdote que se quisiera casar, para ser parte principal del grupo social de la Parroquia, y cenar de vez en cuando con el Obispo, ¿soltero o casado?; ¿los obispos también piden para ellos boda?; ¿y si a la mujer del obispo no le cae bien una mujer de algún sacerdote, que pasaría, enviaría el Obispo al sacerdote lejos, a una aldea perdida, para que la mujer agraciada en belleza no deslumbrara a la suya?... Oh, ¡cuántos problemas me imagino!; ¿vosotros os los imagináis conmigo?... y os pregunto, ¿vale la pena poner más problemas a la Iglesia peregrina en la tierra?; ¿cómo acabaría todo esto?, ¿como los protestantes?, con sacerdotes divorciados, o con varios matrimonios y teniendo que mantener a ex mujeres con el dinero de Cáritas, Y luego, esos sentimentalistas, podrían pedir el matrimonio gay, y… ¿qué más?... ¿No ocurre esto en los protestantes?, sí eso les ocurre  a ellos que protestaron de la Iglesia Católica y fueron contra el Papa. Entonces, ¿es que los sacerdotes que quieren casarse son protestantes?... Me temo que sí. Y, siendo así, ¿no sería mejor que dejaran la Iglesia Católica y se fueran con los protestantes, ya que quieren cambiar la doctrina?... Ahora he pensado en los príncipes de la Iglesia, los Cardenales; ¿serían princesas sus mujeres?...

Os dejo meditando en todo ello, y yo me voy a rezar por los sacerdotes que no están unidos al Papa, porque son esos los que son pederastas, ¡los que no están unidos al Papa!; los que viven en unión al Santo Padre, son como yo, solteros castos.

Buenas noches, hermanos, tan amados en la Caridad de la Fe.

Con afecto sincero

P. Jesús

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Para quien quiera contestar a la carta, CLICAR AQUÍ,  aunque el P. Jesús no podrá responder a cada uno, sí que pedirá a Dios Padre, en nombre de Jesús por esta persona y sus intenciones. EXPLICACIÓN.


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