Cartas del año 2.010

 

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18 Carta

Domingo, 10 de octubre de 2.010

A ti, hijo, hija, ¿ya descansas bien?:

Te siento cansado; noto que no estás en plenas facultades; ¿no será que tú necesitas dormir algo más? Cada quien, depende de la edad, de su organismo y sus vivencias y circunstancias, necesita más o menos descanso. El poder disfrutar de los goces lícitos y buenos de la vida, depende de que tú te encuentres bien, y estás bien cuando te cuidas físicamente y espiritualmente, depende de ti que vivas feliz; tienes que descansar lo que necesites; si pasas por tiempos de estrés, necesitarás descansar más; si tienes enemigos que te dañan, necesitarás más descanso; si tienes pecados y no los has ido a confesar, aunque descanses estarás cansado, porque la mala conciencia hace que no tengas tantas ganas de vivir; y si estás enfermo o tienes problemas de dinero, o con los hijos o familiares, necesitarás descansar más, y a la vez deberás solucionar tus problemas con la ayuda de Dios que siempre está esperando que le pidas, ¡pide!

Descansa viviendo una vida de fe, viviendo una vida en Gracia de Dios, siendo tus obras de Caridad, sirviendo a los demás, y dejándote servir, perdonando y pidiendo perdón, aceptando y mortificándote por la libertad de los demás, por su manera de ser.

Una manera de descansar es estar en oración a Dios; descansas y a la vez te llenas de la Palabra. Reza y dile a Dios todo lo que te preocupa, y Dios hará de Dios, haciendo tú de lo que eres: hijo de Dios.

Irte a confesar te dará el Amor de Dios Espíritu Santo, en la absolución de tus pecados, y te llenará de paz, la paz de dejar el peso que te cansaba tanto, de tus malas acciones o pensamientos o palabras.

Descansa, duerme, come sano y no en exceso, bebe agua, vive en Gracia de Dios, reza y canta de vez en cuando; todo esto te ayudará a sentirte mejor.

Quiero que te cuides bien, quiero que puedas dar lo mejor de ti mismo, quiero que descanses y goces de la vida, aun en medio de las adversidades, llevando tu cruz con la alegría de la fe.

Cuídate hijo, hija, porque Dios te necesita para propagar la fe, para que estés preparado para cumplir tu misión en la vida: dejar que Dios te haga santo y, con tu ejemplo, ayudar a Dios que haga santos a otros. La vida va de santidad; ¡ya descansarás totalmente en el Cielo Eterno!; ahora vive, cuídate y esfuérzate en descansar más para rendir mayor Gloria a Dios.

Ay hijo, hija, ¡Dios te quiere tanto! ¡Dios te quiere santo, santa! Amén.

 Con afecto sincero.

P. Jesús

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Para quien quiera contestar a la carta, CLICAR AQUÍ,  aunque el P. Jesús no podrá responder a cada uno, sí que pedirá a Dios Padre, en nombre de Jesús por esta persona y sus intenciones. EXPLICACIÓN.


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